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Eugene Kaspersky – Espia – Virus – Malware- KGB

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de septiembre.- La biografía de Eugene Kaspersky podría haber sido escrita por un guionista de películas de espías. La primera escena de la vida de este singular personaje tendría que ubicarse en un viejo y gris edificio patrocinado por la KGB, la policía política y sistema de inteligencia de la desaparecida Unión Soviética. En dicho lugar, Eugene pasó buena parte de su adolescencia, ya que a los 16 años fue aceptado en el Instituto de Criptografía, Telecomunicaciones y Ciencias de la Computación, y fue en este lugar donde nació su interés por los virus informáticos que lo llevaron a formar una de las compañías más grandes de seguridad cibernética.
Otra escena de la vida de Kaspersky se ubicaría a cientos de kilómetros de Moscú y se remontaría al 4 de octubre de 1965, en Novorossiysk, una ciudad típicamente rusa pegada al Mar Negro, donde nació.

Eugene, desde niño, sintió inclinación por las matemáticas, por lo que su madre lo inscribió en cursos de educación especial que lo llevaron al Instituto de Criptografía, de donde se graduó en 1987 y posteriormente trabajó para la KGB.

Fue ahí en donde se encontró a Cascade, un virus cibernético que afectó la computadora de uno de sus compañeros y a partir de ahí desarrolló una vacuna en contra del código maligno.
Su éxito fue tal, que muy pronto se convirtió de manera informal en una suerte de doctor que curaba los padecimientos y los síntomas causados por los virus en las computadoras.
Seguramente los altos funcionarios soviéticos observaban a Kaspersky como un bicho raro, pero recurrían a él cuando algo fallaba en los rudimentarios sistemas informáticos de la era de la hoz y el martillo.
En 1997, casi diez años después del derrumbe del imperio soviético, Kaspersky, junto con su esposa Natalia Ivanovna, abrió una compañía de seguridad cibernética que se convirtió en Kaspersky Lab, empresa que mantiene su apellido y que se ha convertido en un referente mundial.
Nace su firma
Su ahora ex esposa Natalia Ivanovna fue la presidenta ejecutiva de Kaspersky Lab. hasta 2007, y aunque se sabe poco de ella, fue en buena medida la que logró estructurar a la firma y darle las bases para el crecimiento global que ha tenido en los últimos años.
No obstante, Eugene ha sido el visionario que ha incrementado la fama de la empresa al generar la mística al interior y exterior de la firma.
Otro episodio cinematográfico de la vida de Kaspersky implicaría a un grupo de criminales de Moscú. La fecha: marzo del año pasado. La acción: el secuestro de su hijo.
Probablemente el grupo no sospechó el grado de conexión y buenas relaciones del magnate de la informática con la FSB, que es la policía secreta de Rusia, sucesora de la KGB.
No se saben los detalles, sólo que su hijo fue liberado unos días después sin mayor daño y por supuesto sin que haya habido intercambio de dinero.
Controvertido
Kaspersky es una figura que genera controversia de manera constante, debido en parte a que es muy activo al defender sus puntos de vista, ya sea en conferencias o a través de su cuenta de Twitter. Por ejemplo, en ésta, constantemente reflexiona ante sus poco más de 80 mil seguidores de la vulnerabilidad y posibilidad de una guerra cibernética a gran escala.
A Kaspersky lo persigue su cercanía con el régimen de Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia, quien también trabajó durante muchos años para la KGB.
Putin ha sido muy enfático en ocupar todas las herramientas cibernéticas a su alcance para atacar países como en el caso de Estonia, país báltico y ex república soviética, que en 2007 experimentó la caída de las páginas de internet del gobierno, de bancos y empresas luego de que decidió retirar la estatua conmemorativa de un soldado ruso.
Georgia es otra de las naciones que ha experimentado ataques cibernéticos masivos provenientes de Rusia.
Putin también ha utilizado la red para detectar y tratar de suprimir a los opositores a su gobierno que se manifiestan en la web.
La vinculación del Presidente ruso con Kaspersky no parece ser muy evidente, pero de manera velada el empresario ha señalado el peligro que implican las redes sociales de internet en momentos en que Putin las ha criticado al considerar que actúan como un vehículo de insurrección.
Adicionalmente Natalia, la ex esposa de Eugene, que lideró a la empresa durante diez años, se pronunció hace poco más de un año a favor de Putin y su posición de controlar la red lo que fue interpretado también como simpatía de la empresa por el líder ruso y su política hacia la red.
Especialista
Es inevitable detectar una cercanía entre el gobierno ruso y Kaspersky. Por ejemplo, la firma fue la que difundió extensamente el hallazgo del virus stuxnet, el cual afectó a centrifugadoras nucleares iraníes, retrasando por varios años la posibilidad de que ese país desarrolle armas nucleares.
Kaspersky ha sido una de las voces más enfáticas en señalar que la sofisticación del virus y los rastros que han dejado hacen suponer que los autores de stuxnet fueron los israelíes junto con los estadunidenses.
El descubrimiento del virus coincide con la política de Putin de evitar una intervención de Israel y, sobre todo de Estados Unidos, en Irán. Hace poco más de un mes Kaspersky difundió el hallazgo de un malware que tiene la capacidad de grabar conversaciones a través del micrófono de una computadora.
Eugene ha sido muy enfático al defenderse de dichas acusaciones. La última de ellas se dio a través de un extenso artículo de la revista Wired que señaló la cercanía del magnate ruso con el régimen en el poder de Rusia.
Kaspersky contestó que su empresa es transparente y que coopera con los gobiernos, incluyendo el de EU, al igual que lo hacen sus competidores McAfee o Symantec.
La última escena de la película de la vida de Kaspersky todavía no puede ser ideada, aunque debería involucrar y dejar abierta la duda entre que el personaje sea un profeta, a veces subestimado, que advierte de una catástrofe inminente o uno de los más sofisticados espías ruso que se oculta tras una fachada de magnate de la computación. Probablemente no pasará mucho antes de que veamos su vida en el cine.

Rodrigo Pacheco / Excelsior

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